Cómo hablar con tu hijo de sus emociones sin hacerle daño
Cada día el niño se encuentra con emociones distintas. Saber reconocerlas y vivirlas es una habilidad importante. Ayudan la experiencia y los libros, pero el niño aprende sobre todo cuando tiene cerca a adultos que saben escuchar.
Por qué es importante
Cuando el niño entiende sus emociones y sabe expresarlas, estas empiezan a ayudarle en lugar de estorbarle.
Los estudios muestran que una buena inteligencia emocional se relaciona con un mejor rendimiento escolar. También ayuda a manejar el estrés, a hacer amistades y a mantener la calma en situaciones difíciles.
Expresar emociones es nombrarlas, mostrarlas con la cara, compartir lo que uno siente. No se trata de «soltar» o «reprimir», sino de vivir el sentimiento de forma segura para uno mismo y para los demás.
5 pasos para hablar de emociones y crear cercanía
El psicólogo John Gottman desarrolló un enfoque que ayuda a los padres a apoyar al niño en momentos de emoción intensa. Distingue 5 pasos:
- Notar la emoción por la conducta, el tono, la expresión. Por ejemplo el niño se entristece, refunfuña o, al contrario, brilla de alegría.
- Elegir el momento para acercarse cuando el niño esté disponible para el contacto.
- Mostrar aceptación «Sí, estás enfadado. Es normal» o «¿Estás contento? Qué bien verte así de feliz».
- Ayudar a nombrar la emoción «¿Te has sentido ofendido?», «Parece que estás triste», «¿Estás emocionado?».
- Buscar soluciones juntos «¿Qué puede ayudarte ahora?»
Conversaciones así ayudan al niño a no avergonzarse de sus emociones sino a aceptarlas y entenderse mejor. Es importante no dividir las emociones en «buenas» y «malas»: incluso la rabia, el miedo o la vergüenza pueden indicar qué le importa de verdad y dónde están sus límites.
Sentir cualquier emoción es totalmente normal. Cuando el niño lo sabe, se siente mejor consigo mismo y con los demás.
Cuándo hablar de emociones
Si el niño llora, grita o da portazos, es poco probable que te escuche. En esos momentos importa más el apoyo que la charla.
Para saber cuándo el niño está listo para el diálogo es de ayuda el modelo de las «Zonas de regulación». Lo creó Leah Kuypers, especialista en terapia ocupacional infantil. Este ayuda a los niños a reconocer y gestionar sus emociones.
Según este modelo los estados emocionales se dividen en cuatro zonas:
- Verde — calma, concentración. Se puede hablar.
- Amarilla — tensión, ansiedad, irritación. Se puede intentar conectar con suavidad.
- Roja — rabia fuerte, pataleta. Mejor dar tiempo y espacio, no insistir.
- Azul — tristeza, cansancio, apatía. Acompañar y estar cerca, sin presionar.
Conviene hablar de emociones cuando el niño está en zona verde o amarilla. En roja — primero ayudarle a calmarse. En azul — devolverle seguridad y calidez.
Cómo dar ejemplo
Para hablar de emociones no hace falta una ocasión especial. Se vuelve parte de la vida si el padre o la madre prestan atención a sus propias emociones y no temen nombrarlas.
Esto es lo que se puede hacer cada día:
- Hablar en voz alta de lo que sientes: «Hoy me he enfadado porque estaba cansada».
- Comentar las emociones de los personajes de libros o películas.
- En situaciones no peligrosas, hablar primero de emociones y luego de conducta: en lugar de «¿Por qué has hecho eso?» — «¿Qué sientes ahora?».
- No intentar «arreglar» las emociones: «Entiendo que te sientas ofendido» suena más seguro que «No te preocupes».
- Recordar al niño que todas las emociones son normales. También las incómodas se pueden vivir.
Frases para hablar de emociones
Si no sabes por dónde empezar, aquí tienes algunas ideas.
Para iniciar la conversación:
- «Estás radiante — ¿es por [suceso]? ¿Quieres contármelo?»
- «¿Quieres contarme qué ha pasado? Estoy aquí»
- «Parece que lo estás pasando mal. Intentemos entenderlo juntos»
Para ayudar a nombrar la emoción:
- «Hoy estás radiante. ¿Qué te ha hecho tan feliz?»
- «Me parece que estás un poco nerviosa. ¿Te pasa a menudo antes de cosas importantes?»
- «Hoy estás callado. ¿Estás triste o solo cansado?»
Para mostrar aceptación:
- «Tienes derecho a estar enfadado. A mí también me pasa»
- «Entiendo que te entristezca no poder salir»
- «Estás orgulloso de ti mismo — y con razón. Yo también estoy orgullosa de ti»
Para pasar a la solución:
- «Te ha gustado mucho el taller — ¿quieres apuntarte otra vez?»
- «¿Qué te apetecería ahora — estar solo un rato, hablar, un abrazo?»
- «Cuando me enfado, a mí me ayuda hacer tareas en casa, por ejemplo fregar. ¿Y a ti qué te ayuda cuando te enfadas?»
Entender y vivir las emociones es importante no solo para los niños sino también para los adultos. Ayuda a escucharse más, a discutir menos y a estar más cerca. Se puede aprender juntos cada día, empezando por algo simple: «Hoy estoy un poco triste — ¿me das un abrazo?»
Fuentes:
- How To Raise an Emotionally Intelligent Child Parents, 2024
- The Zones of Regulation NHS Borders Children and Young People’s Occupational Therapy Service
- Raising An Emotionally Intelligent Child Gottman, J, New York: Simon & Schuster, 2018
- The Gift and Power of Emotional Courage TED Talks, 2017
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