¿Cuánta actividad física necesita un niño de 7 a 12 años?
Entre los 7 y los 12 años los niños crecen rápidamente, tanto física como mentalmente. El movimiento les ayuda a sentirse mejor, a manejar las emociones y a aprender con mayor facilidad. Es especialmente importante que la actividad sea diaria.
En este artículo explicamos cuánta actividad necesitan los niños a esta edad y cómo integrar el movimiento en la vida cotidiana de forma sencilla.
Por qué es importante moverse todos los días
Cuando un niño estudia mucho, necesita aún más movimiento. La actividad física no solo beneficia al cuerpo, sino también al cerebro: mejora la memoria, la atención y el estado de ánimo.
La actividad física:
- fortalece el corazón, los pulmones, los músculos y los huesos;
- ayuda a mantener un peso saludable;
- mejora la postura y la coordinación;
- reduce la ansiedad y mejora el estado de ánimo;
- aumenta la confianza en sí mismo y contribuye a la autoestima;
- mejora la atención, la memoria y el rendimiento escolar.
Cuánta actividad y de qué tipo necesita un niño
Según las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, los niños de 7 a 12 años deberían:
- realizar al menos 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada o alta;
- practicar al menos tres veces por semana actividades que fortalezcan los músculos y los huesos.
Cómo integrar la actividad en la vida diaria
No es necesario practicar deporte competitivo ni participar en competiciones para estar activo cada día. El movimiento puede formar parte de la rutina habitual: en casa, de camino a la escuela o durante el tiempo libre.
Ejemplos de actividad física:
- caminar a paso rápido;
- ir en bicicleta o en patinete;
- correr;
- bailar o nadar;
- fútbol, baloncesto, bádminton, tenis y otros deportes;
- trepar, saltar y jugar en el parque;
- ir caminando a la escuela;
- juegos activos en el patio o en casa;
- pasear y jugar con el perro;
- ayudar en casa: limpieza, trabajos de jardín;
- subir escaleras en lugar de usar el ascensor;
- salidas en familia al parque o a la naturaleza.
Elige lo que le guste a tu hijo: baile, bicicleta, juegos con pelota… lo importante es que disfrute. Apoya sus intereses, incluso si no coinciden con los tuyos.
Qué conviene evitar
El sedentarismo es uno de los principales enemigos de la salud infantil. Cuanto más tiempo pasa un niño sin moverse, mayor es el riesgo de aumento de peso, menor resistencia física y peor estado de ánimo.
Es especialmente importante evitar que las pantallas sustituyan la actividad física. En lugar de desplazarse sin fin por vídeos, propone un paseo, un juego activo o una pequeña ayuda en casa: así el niño se moverá más y se sentirá mejor.
El apoyo de la familia es clave
Si los adultos se mueven, los niños tienden a imitarlos. Pasear juntos, ir en bicicleta o bailar en casa puede ser beneficioso tanto para la salud como para el ánimo. Lo importante no es obligar, sino dar ejemplo.
Que el movimiento se convierta para el niño en una fuente de alegría, confianza y energía — primero poco a poco y después, cada día.
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