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Lista de verificación para padres

Estafadores online: cómo afecta a los niños y qué puedes hacer

Un martes cualquiera que acabó con una cuenta hackeada

Jake Bates, de 13 años, estaba jugando a Fortnite cuando otro jugador le escribió por el chat: “¿Quieres que te consiga unas skins raras? Pásame tu usuario y contraseña y te las paso”.

Jake se las dio. Sin amenazas, sin presiones y sin pensárselo demasiado. Cinco minutos después, ya no podía entrar en su propia cuenta. El otro jugador había cambiado la contraseña y los datos de recuperación.

Y no solo los de Fortnite: también consiguió acceder al correo electrónico de Jake, al que estaba vinculada la tarjeta de su madre. Para rematar, el estafador mató a su personaje dentro del juego, aparentemente por el simple hecho de hacer daño.

Lo importante es que nadie amenazó ni chantajeó a Jake. Simplemente estaba hablando con alguien que parecía tener su edad en el chat de un videojuego e hizo algo que, desde su punto de vista, no parecía especialmente peligroso: confiar en alguien que se había ofrecido a ayudarlo.

Tres formas de caer en una estafa sin verla venir

Escenario 1: Conseguir esa skin que todos quieren
Un niño busca «skins gratis Fortnite» o «generador de Robux» y llega a una web que parece auténtica. Puede tener el logo, los colores y un diseño prácticamente idéntico al original.

La página le pide sus datos de acceso. Después, completar una encuesta. Quizá también descargar un supuesto «generador». En realidad, el objetivo puede ser robarle la cuenta o instalar software malicioso en su dispositivo.

No es solo cuestión de ingenuidad. Para muchos niños, lo que tienen dentro de un videojuego también forma parte de cómo se relacionan con sus amigos. Tener determinadas skins, objetos o accesorios puede importar mucho más de lo que parece desde fuera.

Escenario 2: Aprovecharse de la empatía
Un niño está jugando y escucha a otro jugador contar por el chat de voz que ha tenido un día horrible: sus amigos del colegio no quieren jugar con él porque no tiene determinadas skins, por ejemplo. Poco después llega la petición, más o menos directa, de que le regale una.

El mecanismo es sencillo y también funciona fuera de internet: primero se genera una respuesta emocional y después llega la petición.

Escenario 3: Hacerte actuar antes de que puedas pensar
Esta vez, imagina que la víctima no es tu hijo, sino tú. Recibes una llamada y en la pantalla aparece el número de tu hijo. Al responder, escuchas una voz que parece la suya, llorando y asustada: “Mamá, he tenido un accidente” o “Me han detenido. Por favor, no se lo digas a papá”.

A partir de ahí llega la urgencia: hay que hacer una transferencia inmediatamente, comprar tarjetas regalo o enviar dinero de alguna otra forma. La llamada puede incluso ir acompañada de una imagen o un vídeo falsos que supuestamente demuestran lo ocurrido.

Las herramientas de clonación de voz mediante IA han hecho que este tipo de engaños sean cada vez más convincentes. Por eso, cuando una llamada intenta provocar miedo y exige actuar inmediatamente, lo más importante es verificar por otra vía que realmente estás hablando con quien crees.

En España, según el Ministerio del Interior, en 2025 se registraron 488.426 ciberdelitos, un 5,1 % más que el año anterior, y el 88 % fueron estafas informáticas. Ese mismo año, la línea 017 de INCIBE atendió cerca de 143.000 consultas. Según un informe de Kaspersky, la pérdida media por víctima ronda los 577 euros.

Minidiccionario: lo que probablemente te dirá tu hijo

Un niño difícilmente va a llegar a casa diciendo «he sido víctima de ingeniería social». Lo más probable es que te cuente algo parecido a esto:

  • “Me dijo que me conseguiría una skin si le daba mi contraseña” — alguien se ha ganado su confianza para intentar robarle la cuenta.
  • “Había una web y pensé que era la de Roblox de verdad” — probablemente haya entrado en una página de phishing diseñada para hacerse pasar por la oficial.
  • “Me dijeron que había ganado un premio, pero tenía que comprar una tarjeta regalo y mandarles el código” — es una estafa con tarjetas regalo.
  • “Me llamaron desde tu número. Te juro que era tu voz” — puede tratarse de una suplantación mediante clonación de voz.
  • “Han desaparecido todas mis skins y ahora mi cuenta tiene un nombre raro” — es posible que le hayan robado la cuenta para quedarse con sus objetos virtuales o revenderla.

Qué hacer paso a paso

Antes de que ocurra:

Acordad una palabra de seguridad en familia. Elegid una palabra que solo conozcáis vosotros y que podáis pedir si alguna vez recibís una llamada alarmante en la que alguien solicita dinero con urgencia. Si la persona que llama no sabe responder, ya tienes un motivo para desconfiar. En una situación de estrés, recordar una regla sencilla puede ser mucho más fácil que intentar averiguar en segundos si una voz es auténtica.

Deja clara una regla para los videojuegos: las contraseñas nunca se comparten. Da igual lo que alguien prometa a cambio. Ni skins, ni Robux, ni premios, ni ayuda para avanzar en el juego. Las plataformas no necesitan pedir la contraseña a un usuario a través de un chat.

Si ya ha ocurrido:

Lo primero es mantener la calma. Evita empezar con un “ya te lo dije” y pregúntale qué ha ocurrido, quién inició la conversación y qué información ha compartido.

Guarda los mensajes y haz capturas de pantalla antes de borrar nada. Pueden resultar útiles al contactar con el soporte de la plataforma, con el banco o, si fuera necesario, con la policía.

Si ha desaparecido dinero, ponte en contacto con el banco cuanto antes. Si le han robado una cuenta, utiliza los canales oficiales de recuperación y soporte de la plataforma. Y si ha habido amenazas, extorsión o cualquier otra situación que pueda constituir un delito, contacta con la policía.

Cómo sacar el tema sin que tu hijo se cierre en banda

Lo que casi con toda seguridad no va a funcionar es soltar un: “Ya sabes que internet está lleno de estafadores. Ten cuidado”. Es demasiado genérico y suena a la típica advertencia de adulto que un adolescente ha oído cientos de veces.

Es mucho más inteligente partir de algo que forme parte de su propio mundo: “Oye, he visto un caso de alguien a quien le robaron todo el inventario de Roblox en cinco minutos. ¿Tienes activada la verificación en dos pasos para que no te pase?”.

La diferencia es importante. No estás diciéndole que deje de jugar ni intentando asustarlo. Estás ayudándolo a proteger algo que para él tiene un valor real: su cuenta, sus objetos y todo el progreso que ha conseguido.

También puedes estar atento a algunos cambios. Si de repente tiene muchos objetos dentro de un juego que tú no has comprado, pregúntale de dónde han salido. Si termina una partida especialmente alterado, intenta averiguar qué ha ocurrido. Y si empieza a hablar mucho de un “amigo” del juego que resulta ser un adulto, merece una conversación distinta que vaya más allá de las estafas.

Lo más importante de esta lección

Para un niño, una estafa online rara vez tiene aspecto de estafa. Puede parecer simplemente otro jugador que quiere ayudarlo, alguien que le ofrece un regalo o una persona con la que lleva un tiempo hablando.

Por eso, un consejo genérico como “ten cuidado con los desconocidos” se queda muy corto. Es mucho más útil establecer reglas concretas que pueda recordar fácilmente, como “nunca compartas tu contraseña con nadie”, “no introduzcas tus datos desde enlaces que te envíen por chat” o “si alguien te pide dinero, códigos o datos personales, ven y cuéntamelo”.

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