¿Tu hijo pierde cosas? Así puedes ayudarle
La mamá de Kirill compra material escolar nuevo cada mes y, cada seis meses, mochilas y chaquetas, porque su hijo las pierde en la escuela o las olvida en el transporte público.
¿Te resulta familiar? Veamos por qué ocurre y qué puedes hacer para ayudar a tu hijo a manejar mejor su despiste.
Por qué los niños pierden cosas
A veces puede parecer que el niño simplemente es distraído o irresponsable. Pero en realidad, detrás de esto hay características del desarrollo y tareas propias de la edad que enfrentan los niños de 7 a 12 años.
El cerebro aún está aprendiendo a autorregularse
La capacidad de cuidar las propias pertenencias está relacionada con funciones específicas del cerebro. Son las que permiten planificar, comprobar que todo está preparado y terminar lo que se empieza. Entre los 7 y los 12 años estas funciones todavía se están formando, por eso perder cosas es una parte natural del desarrollo y no está relacionado con pereza o falta de responsabilidad.
Se manifiestan características individuales
En algunos niños con particularidades del desarrollo, por ejemplo con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) o con trastornos del espectro autista (TEA), la tendencia a olvidar puede manifestarse con mayor intensidad.
Pero incluso sin estos diagnósticos, un niño puede quedarse absorto en sus pensamientos y concentrarse solo en lo que es importante para él, y no necesariamente en lo que es importante para sus padres.
En otros casos influyen rasgos personales de carácter y atención. Todo esto hace que la etapa de las “pérdidas constantes” sea una parte normal del crecimiento.
Qué podemos hacer como padres
Podemos ayudar paso a paso a que el niño sea más organizado.
Qué ayuda
- Recordatorios visuales y pistas. Elaborad juntos esquemas claros: por ejemplo, estantes en la entrada con etiquetas como “Aquí vive la mochila” o “Nido de los gorros”. Podéis pegar notas de colores o añadir dibujos; así al niño le resultará más fácil orientarse.
- Simplificar el entorno. Cuando hay demasiadas cosas, es difícil mantenerlo todo bajo control. Dejad solo lo necesario: un par de guantes en lugar de cinco, un estuche cómodo en lugar de tres. Carpetas y estuches transparentes ayudan a ver de inmediato qué falta.
- Listas y recordatorios. Colocad una pizarra magnética con una lista o haced una pulsera recordatoria con cuentas: cada cuenta representa una tarea. Así el niño puede marcar los pasos completados y prepararse sin estrés innecesario.
- Rituales diarios. Intentad dedicar por la noche 10–15 minutos a preparar las cosas. Esto reduce las prisas de la mañana y disminuye la probabilidad de olvidar algo.
- Tiempo para buscar. Si algo se pierde, proponeos pensar juntos: “¿Dónde podrías haberlo dejado? ¿Revisamos el vestuario o el aula?”. Esto ayuda al niño a buscar soluciones en lugar de entrar en pánico.
- Cuidado y valor de las cosas. No te apresures a reemplazar lo perdido con una compra nueva. Primero intentad buscarlo; así será más fácil que el niño comprenda el valor de sus pertenencias.
Qué puede perjudicar
A veces, al intentar ayudar, los padres pueden actuar con demasiada dureza: reprochar la falta de atención, compararlo con otros niños o hacer comentarios delante de otras personas.
Este tipo de reacciones rara vez ayuda: aumentan la ansiedad y reducen la confianza en uno mismo. Como resultado, al niño le resulta aún más difícil manejar su despiste.
Es importante recordar: perder cosas es una parte natural del desarrollo en los niños de 7 a 12 años, no un rasgo negativo de carácter. El apoyo y la empatía funcionan mejor que los reproches.
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