Cómo mejorar la alimentación infantil y reducir el riesgo de TCA
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son condiciones en las que se altera la relación con la comida, con el cuerpo o con los hábitos alimentarios. Según datos científicos, el 22% de los niños en el mundo presenta algún tipo de alteración en la alimentación.
Entre estos trastornos se encuentran la alimentación selectiva, los atracones, la anorexia atípica, la ortorexia y otras formas de dificultades relacionadas con la comida. Pueden aparecer en adultos, niños y adolescentes. A menudo, sus raíces se encuentran en experiencias vividas durante la infancia.
Estudios que han incluido en total a más de 15.000 participantes de distintos países muestran que la relación con la comida se forma desde el nacimiento hasta los 5 años. Además, la manera en que los padres y madres alimentan a sus hijos puede influir en su comportamiento alimentario en el futuro.
Esto no significa que después de los 5 años ya no se pueda cambiar nada. En la etapa escolar y en la adolescencia es posible mejorar de forma significativa la relación del niño con la comida, aunque el proceso requerirá más tiempo, paciencia y constancia.
Cómo influye la primera infancia en la alimentación
Durante la lactancia y la etapa preescolar, el niño aprende a reconocer las señales de hambre y saciedad, a confiar en sus propias sensaciones y a formar una actitud hacia distintos alimentos.
Si en los primeros años el niño comía de manera irregular, se le insistía constantemente para que terminara el plato o se le prohibían ciertos productos, esto puede haber influido en su comportamiento alimentario. Frases como “Una cucharada más por mamá” o “Hasta que no termines, no te levantas” pueden afectar la relación con la comida y la sensación de control sobre el propio apetito.
Según datos de la sección pediátrica de la revista de la Asociación Médica Americana, este tipo de experiencias en la infancia aumenta el riesgo futuro de atracones, dietas estrictas poco saludables o una selectividad excesiva en la alimentación.
Las redes sociales y los medios también influyen
Además de los hábitos familiares, la relación de los niños con la comida está influida por las redes sociales, el entorno y los medios de comunicación. Por ejemplo, por la presión de los compañeros, las modas y la publicidad de productos.
Las investigaciones muestran que los adolescentes que pasan mucho tiempo en línea tienden a compararse con más frecuencia y pueden sentirse menos satisfechos con su cuerpo. Esto aumenta el riesgo de que comiencen a restringir su alimentación, someterse a dietas extremas o, por el contrario, a comer en exceso.
La publicidad también influye en el comportamiento alimentario: envases llamativos, personajes animados y promociones suelen incentivar la elección de productos dulces o ricos en grasas. Por eso es importante enseñar a niños y adolescentes a tener una mirada crítica frente al contenido y conversar sobre el hecho de que la imagen en línea rara vez coincide con la realidad.
Qué se puede hacer para mejorar los hábitos alimentarios y reducir el riesgo de TCA
Incluso si el niño ya ha desarrollado hábitos poco saludables, estos pueden modificarse gradualmente con pasos simples y accesibles:
- Fomentar la conciencia alimentaria: enseñar a distinguir entre apetito, hambre fisiológica y hambre emocional, y a reconocer las señales de saciedad. Por ejemplo, una persona saciada empieza a comer más despacio, pierde interés por la comida y siente plenitud en el estómago.
- Ofrecer opciones y dar elección. Por ejemplo, dejar siempre frutas y verduras cortadas para los refrigerios, pero permitir que el niño elija.
- Organizar comidas en familia. Las investigaciones muestran que las comidas compartidas ayudan a los adolescentes a alimentarse de manera más variada y a obtener suficientes grupos de alimentos, macronutrientes y micronutrientes.
- No obligar a comer ni a terminar todo el plato, y evitar restricciones rígidas que puedan provocar atracones u otras formas de TCA.
- Dar ejemplo: mostrar hábitos alimentarios saludables en la propia vida cotidiana. Los niños suelen imitar a sus padres.
- Hablar sobre redes sociales y publicidad. Explicar que blogueros y medios suelen mostrar solo una “imagen perfecta”, mientras que lo demás queda fuera de cámara. Comentar cómo el marketing influye en las elecciones alimentarias y fomentar el pensamiento crítico.
- Mantener la variedad: la alimentación debe incluir verduras, frutas, cereales, proteínas y productos lácteos.
Cuándo acudir a un especialista
Si el niño omite con frecuencia comidas, controla en exceso las calorías, evita grupos enteros de alimentos, se da atracones de manera regular o muestra una preocupación excesiva por el peso, es recomendable consultar a un pediatra, psiquiatra infantil o psicólogo con experiencia en TCA.
Los hábitos alimentarios se forman desde la primera infancia, pero pueden ajustarse en cualquier etapa. Puede requerir más tiempo, pero vale la pena: es una inversión en la salud del niño a largo plazo.
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