Qué es el realmente grooming y cómo aprender a detectarlo
Qué es el realmente grooming y cómo aprender a detectarlo
El peligro no siempre tiene el aspecto que imaginamos
Según Darkness to Light, una organización que lleva más de 25 años trabajando en la prevención del abuso sexual infantil con métodos basados en la evidencia, el 90 % de los menores que han sufrido abusos conocían previamente a su agresor. No era un desconocido, sino alguien de su entorno: un entrenador, un amigo de la familia, un adolescente mayor del grupo o incluso alguien a quien había conocido jugando online.
Los datos de España también reflejan la magnitud del problema. En 2025, más de 3.000 menores contactaron con la línea 017 de INCIBE por casos relacionados con ciberacoso y extorsión sexual (sextorsión). En total, el servicio atendió 138.003 consultas durante ese año, un 40 % más que en 2024.
Qué es el grooming
El grooming es un proceso mediante el cual un adulto se gana de forma deliberada y progresiva la confianza de un menor con el objetivo de facilitar un abuso sexual.
No suele ocurrir de un día para otro. Es un proceso que puede desarrollarse durante semanas o meses y, precisamente por eso, resulta tan difícil detectarlo desde fuera. Cada comportamiento, visto por separado, puede parecer inofensivo. Lo que debe hacernos saltar las alarmas es el patrón que forman todos ellos.
Las cinco etapas del grooming
- Selección.⠀
El agresor puede fijarse en un menor que atraviesa un momento de especial vulnerabilidad: se siente solo, tiene baja autoestima, recibe poca atención en casa o necesita sentirse escuchado.⠀
Eso no significa que los niños con un entorno familiar estable estén completamente protegidos. A veces, considerar que un hijo es “muy maduro” o “muy responsable” puede hacer que los adultos bajen la guardia y pasen por alto determinadas situaciones.
- Acercamiento.⠀
El agresor busca oportunidades para pasar cada vez más tiempo a solas con el menor y procura que esa cercanía parezca completamente normal. En algunos casos, también intenta ganarse la confianza de sus padres o de otros adultos de su entorno.
- Confianza.⠀
Hace que el menor se sienta especial, importante y comprendido. Puede utilizar frases como “no eres como los demás” o “nadie te entiende como yo”.⠀
Es efectivo precisamente porque se apoya en una necesidad perfectamente normal: todos queremos sentir que alguien nos escucha, nos comprende y nos valora.
- Cruzar los límites poco a poco.⠀
Los temas de conversación o determinadas conductas se van normalizando de manera progresiva. Cada nuevo paso va un poco más allá que el anterior, pero el cambio puede ser tan gradual que al menor le resulte difícil identificar en qué momento la relación dejó de ser apropiada.
- Mantener el control.⠀
Si ya se ha producido el abuso, el agresor puede recurrir a la culpa, la vergüenza, las amenazas o incluso a muestras exageradas de afecto para conseguir que el menor guarde silencio.⠀
Esto ayuda a entender por qué muchos niños no cuentan inmediatamente lo que les ha ocurrido.
Cómo puede ocurrir en internet
El primer contacto puede producirse en videojuegos y plataformas como Roblox o Fortnite, donde los menores interactúan con otros usuarios. Después, la conversación puede trasladarse a espacios más privados y difíciles de supervisar, como Discord.
Para hacerse una idea de la dimensión del problema, en 2025 Discord remitió cerca de 490.000 informes sobre posibles casos de explotación sexual infantil al NCMEC, el Centro Nacional para Menores Desaparecidos y Explotados de Estados Unidos. Eso supone más de 1.300 al día.
También han aparecido nuevos espacios digitales que los padres deberían conocer, como los chatbots de compañía con IA. Estos sistemas pueden mantener conversaciones muy personales, estar disponibles a cualquier hora y generar una fuerte sensación de cercanía. Hablaremos específicamente de ellos en otra lección.
Cinco cosas que puedes hacer
- Infórmate. Conocer cómo funciona el grooming ayuda a detectar comportamientos que, por separado, podrían parecer completamente normales.
- Evita situaciones de aislamiento. Siempre que sea posible, reduce las situaciones en las que un adulto pueda quedarse a solas con tu hijo sin que nadie más pueda saber qué está ocurriendo. Esto también se aplica al entorno digital.
- Habla del tema con frecuencia. No basta con mantener una única conversación y dar el tema por resuelto. Retómalo de vez en cuando, incluso aunque tu hijo asegure que “ya se lo sabe”.
- Dale ejemplos concretos. Explícale qué comportamientos deberían hacerle desconfiar: alguien que insiste en hablar a solas con él, le pide que guarde secretos, le hace regalos sin motivo o intenta alejarlo de otras personas.
- Si te cuenta algo, intenta mantener la calma. En ese momento, conservar su confianza es fundamental. Necesita sentir que puede seguir hablando contigo.
Cómo hablar con tu hijo para que realmente te lo cuente
Puedes empezar explicándole la diferencia entre una sorpresa y un secreto que debería preocuparle.
Una sorpresa es temporal y acabará descubriéndose. Por ejemplo, preparar un regalo de cumpleaños. En cambio, debería desconfiar si alguien le pide que oculte algo indefinidamente, especialmente si insiste en que no se lo cuente a sus padres.
Y hay algo que merece la pena decir en voz alta antes de que ocurra cualquier problema: “Pase lo que pase, puedes contármelo. No me voy a enfadar contigo”.
El miedo a meterse en problemas puede hacer que un niño decida guardar silencio. Saber de antemano que puede acudir a ti sin recibir una bronca hace que resulte más fácil pedir ayuda.
Y si empieza a contarte algo, escucha. Intenta no interrumpirlo ni bombardearlo con preguntas. Aunque lo que escuches te preocupe, procura mantener la calma mientras habla.
Si has detectado algo preocupante
Evita enfrentarte directamente a la persona de la que sospechas. Podría borrar conversaciones u otras pruebas y, si existe algún tipo de amenaza o chantaje, complicar todavía más la situación.
Guarda toda la información que puedas: capturas de pantalla, nombres de usuario, enlaces a perfiles, mensajes y fechas. Y, sobre todo, no responsabilices al menor de lo ocurrido. La responsabilidad corresponde a la persona que ha manipulado la relación y cruzado esos límites.
Lo más importante
El grooming no funciona simplemente porque un niño sean ingenuo o no haya tenido suficiente cuidado. Funciona precisamente porque puede parecer amistad, atención, cariño o preocupación. Cosas completamente normales que cualquier niño necesita y valora.
Por eso, la mejor protección no consiste en vigilar o prohibir, sino en conseguir que tu hijo tenga la certeza de que si alguna vez algo le hace sentir incómodo, preocupado o confundido, en casa puede contarlo y encontrará ayuda.
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