Tu hijo tiene entre 10 y 13 años: qué esperar
El periodo entre la infancia y la adolescencia no es una crisis, sino una etapa de crecimiento. Entre los 10 y los 13 años los chicos empiezan a cambiar, y a los padres no siempre les resulta fácil entender que todo va por buen camino.
Qué le ocurre a un niño a esta edad
La preadolescencia es el inicio del crecimiento. En los niños aumentan la estatura y el peso, cambia la voz, se incrementa la sudoración, pueden aparecer granos y vello en la cara y el cuerpo.
En algunos los cambios son rápidos, en otros casi imperceptibles; ambas opciones son normales.
También cambia el mundo interior. El niño se vuelve más sensible y autocrítico, puede distanciarse de los padres y buscar su propia opinión. Aparecen nuevos intereses y aumenta el deseo de pasar tiempo con amigos o a solas.
Lo que más suele preocupar a los padres
Cuando el hijo se cierra de repente, se vuelve irritable o pierde interés por cosas que antes le gustaban, es fácil empezar a preocuparse, sobre todo si antes era diferente.
A los padres suelen inquietarles cambios como:
- cambios bruscos de humor, susceptibilidad, irritabilidad;
- distanciamiento: el niño cuenta menos cosas, rechaza la comunicación;
- mayor uso de dispositivos y menor interés por los estudios;
- aislamiento, rechazo de su propio cuerpo y apariencia;
- baja autoestima y ansiedad.
Es importante recordar que la mayoría de estos cambios forman parte natural del crecimiento y no son un problema que deba resolverse de inmediato.
Cómo ayudar al niño a atravesar esta etapa
Aunque el hijo aparente que puede con todo solo, el apoyo de los padres es ahora especialmente importante. La calma, la aceptación y la atención le dan una sensación de apoyo y le ayudan a comprenderse mejor.
Algunos pasos sencillos pero importantes:
- Intenta hablar con calma y suavidad, y mantente atento incluso si el niño se distancia.
- Pregunta sin presión: “¿Cómo estás?”. Incluso una sola pregunta puede marcar la diferencia.
- Respeta su espacio personal: que tenga tiempo y lugar para estar solo.
- Habla del crecimiento de forma tranquila, sin bromas ni silencios incómodos. Si te resulta difícil, puedes empezar con libros que expliquen claramente los cambios del cuerpo.
- Asegura que tenga un sueño adecuado, una alimentación regular y actividad física.
- Ayuda a fortalecer su confianza: reconoce el esfuerzo, no solo el resultado.
- Si te parece que el niño está muy cerrado o su estado te preocupa, es motivo para consultar a un psicólogo.
Qué dice la ciencia
Los científicos llevan tiempo estudiando cómo crece y cambia el cerebro en la preadolescencia. Estas son algunas conclusiones importantes:
- El cerebro de los niños cambia de forma especialmente activa.
Entre los 10 y los 13 años se produce una reorganización de la corteza prefrontal —la zona responsable del autocontrol y la planificación—. Esto influye en el comportamiento: al niño le cuesta más controlar los impulsos y concentrarse. - Aumenta la sensibilidad a las expresiones faciales y a las emociones.
Al inicio de la pubertad se intensifica la reacción del cerebro a las expresiones faciales, especialmente a la desaprobación, la vergüenza o la burla. De ahí una mayor susceptibilidad o el deseo de evitar la atención. - La opinión de los compañeros se vuelve especialmente importante.
Los niños de 10 a 13 años son vulnerables al rechazo: el cerebro reacciona a él casi como a un dolor físico. El apoyo en casa ayuda a afrontar situaciones difíciles y a no sentirse solo. - La capacidad de decir “no” no se desarrolla al mismo ritmo en todos.
Cuanto más activo es el centro emocional del cerebro, menos expuesto está el niño a riesgos y a la influencia de los amigos. Esto explica por qué a algunos les resulta más fácil decir “no” que a otros.
Lo que le ocurre a tu hijo entre los 10 y los 13 años no es una crisis, sino crecimiento. Incluso si te parece que se ha distanciado, sigues siendo su apoyo. Y él lo siente, aunque todavía no lo diga en voz alta.
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